Publicado en Coaching, Crecimiento personal, Distinciones, El poder de la palabra

El poder de la palabra

Pasan los años y cada vez le doy más valor a lo que pronunciamos. Constantemente estamos haciendo declaraciones, estamos anunciando algo y es por ello por lo que hay que tener muy claro lo que vamos a decir.

Antes de decir algo piensa si ¿es cierto?, si ¿es necesario? y por último si ¿es bueno?

Hay distinciones que para mi son muy valiosas, pues según las usemos obtendremos lo que estamos buscando

Tengo qué vs quiero si os fijáis bien, el primero tiene un deje de obligación, y si… durante el día tenemos que hacer muchas cosas porque tocan (trabajar…) pero hay que ver también cómo puedo hacer para convertirlo en un quiero.

Os cuento que si tomamos las cosas desde el quiero, es como si estuvieras en la línea de partida en una carrera con un pie ya delante y el otro para impulsarnos, pero si me veo obligada hacer la carrera, parto desde la pesadez.  Con esto quiero deciros que, dado que tenemos que hacerlo, que tal si ponemos impulso, desde el quiero, nos va a ayudar accionar diferente a la postura de rigidez porque es obligación.

Queja vs reclamo (petición) Mira, me puedo pasar el día quejándome de que nada me funciona, de que tengo que hacer mucho, de que toda la carga cae sobre mi y quedarme con esa mochila llena de piedras que nuevamente me anclan y me dificultan la movilidad. Pero fíjate si en lugar de quejarme de que no me sale nada, paso a ver qué estoy haciendo para que se den los resultados que quiero, que tal si a lo mejor pido ayuda, busco y me organizo para saber que estoy haciendo realmente y en caso de que no pueda por mi misma que tal si pido a alguien que me de una mano. ¿Veis que es diferente mi actitud en un caso y en otro?

Otro ejemplo es el hecho de que la casa está desordenada y que mis hijos no me ayudar…. Quejarme…. O puedo pedir, que este espacio, el hogar, es para un bienestar común, que tal si cada uno se responsabiliza y colabora para que todo fluya diferente.

¿Por qué vs Para qué? uno te invita a obtener una respuesta cerrada, o simplemente porque si y porque no. Por el contrario, el para qué va a invitar a tu interlocutor a reflexionar la respuesta y que esta sea más extensa.

Fíjate, si yo digo para qué estoy aquí compartiendo contigo estos tips, me dibuja una sonrisa en mi cara y ganas de compartir lo que me funciona. Si yo digo porque estoy aquí escribiendo, capaz diga porque hace más de una semana que no me paso por aquí. Me siento feliz de estar aquí desde las ganas de compartir contigo 😊

Espero puedas incorporar estos tips y deseo que te funcionen. Recuerda que aprendimos a caminar después de caernos y golpearnos muchas veces y aquí estamos, caminando y viviendo.

¡Si quieres saber más sobre ello, no dudes en escribirme!

Feliz semana

Ester Echeverría



Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s