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No estás fallando: estás criando en un mundo sobreestimulado

Son las 20:45.
La cocina todavía no está recogida.
Mi hijo adolescente entra por tercera vez con la misma pregunta.
Mi teléfono vibra con un mensaje urgente.

Y, sin darme cuenta, reacciono… como una adolescente más.

Durante un instante, aparece la culpa:

“Debería haber sido más firme.”
“Debería hacerlo mejor.”

Pero déjame decirte algo: no estás fallando. Estás criando en un mundo que sobrecarga incluso a quienes ya saben regular sus emociones.


Conciliar hoy no es solo organizar horarios

Conciliar implica más que cuadrar agendas:

  • Responder mensajes fuera de horario.
  • Sostener discusiones adolescentes sin perder la calma.
  • Mantener disponibilidad emocional.
  • Coordinar logística familiar.
  • Intentar tener tiempo propio.
  • Y hacerlo todo con conciencia y presencia.

Según la teoría de la carga cognitiva (John Sweller), cuando las demandas superan nuestra capacidad de procesamiento, disminuye la autorregulación.
Resultado: reaccionamos antes de pensar. No es debilidad; es neurobiología.

Recuerda esto: “Cuando tu cerebro está saturado, reaccionar es humano. No estás fallando.”


El agotamiento parental es real

El “parental burnout” ha sido documentado por Isabelle Roskam y Moisés Micolajczak: que lo definen como un síndrome, resultado de un estrés excesivo en nuestro rol como padre/madre.

  • Fatiga emocional intensa
  • Distanciamiento respecto a los hijos
  • Sensación de ineficacia como madre o padre

No es por falta de amor, se da porque las demandas crónicas superan los recursos disponibles:

  • Crianza consciente
  • Éxito profesional
  • Disponibilidad constante
  • Presencia digital
  • Autoexigencia permanente

Recuerda esto: “No estás fallando, tu entorno es exigente.”


El vaivén de reaccionar y corregir

Cuando estamos saturados, solemos oscilar entre:

  1. Ponernos al mismo nivel que nuestros hijos (reacción emocional).
  2. Intentar compensarlo siendo excesivamente autoritarios después.

Este ciclo desgasta y alimenta la culpa, generando más estrés y reactividad.


El mito del padre o madre perfecto

La teoría del apego de John Bowlby y los conceptos de Donald Winnicott nos enseñan: no se necesita ser perfecto, sino suficientemente bueno.

Suficientemente bueno significa:

  • Reconocer que a veces reaccionamos
  • Reflexionar y actuar en consecuencia
  • Aprender

Recuerda esto “Ser suficientemente bueno no significa ser perfecto.”


Estrategia práctica: la “micro-pausa antes del límite”

Cuando notes que estás entrando en reacción:

  1. Haz una pausa de 30 segundos
  2. Baja el volumen o aléjate un momento
  3. Formula un límite claro y breve

Pausa → regulación interna → límite consciente.

Recuerda esto: “Respira, pausa, y luego pon tu límite.”


Si hoy te sientes al límite

No significa que no seas capaz.
No significa que estés dañando a tus hijos.
Significa que necesitas sostén.

Un espacio donde:

  • Entender qué te activa
  • Reconocer dónde reaccionas
  • Aprender a regular sin perder autoridad

Recuerda esto: “entender cuál es el disparador, aprender y buscar ese sostén fuera de tu entorno, puede ser liberador para ti y de rebote beneficioso para tu día día”

Aquí estoy para hablar,

¿𝐐𝐮𝐞 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚́𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨? 𝐎𝐬 𝐥𝐞𝐨!

Ester Echeverría

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