Publicado en Coaching, Crecimiento personal, Distinciones, El poder de la palabra, inteligencia emocional

Nos montamos una película…

Mando un mail diciendo: “…tal día daré una fiesta y si quieres pasarte me encantaría recibirte, cariños Ester”.

Llega el famoso día y apenas está el 40%, Que frustración, ¿Qué habré dicho o hecho para que no quieran ni venir a celebrar conmigo?…. ¿Sabéis donde está el error?: resulta que yo notifiqué algo, pero no pedí que me gustaría compartir contigo ese momento. Resulta que no hice una petición, sino que notifique algo ¿Veis la diferencia?

Cuando quieras comunicar algo, fíjate si el que lo recibe va a entender lo que realmente estás diciendo.

Solemos interpretar la información y eso es lo que nos lleva a graves errores que podían haberse evitado. Interpretamos y muchas veces sin fundamento alguno. Es por ello que antes de sacar conclusiones mide todas las variables que son reales, especificas, cuantificables.

Un ejemplo que solemos encontrar en el entorno de empresa, pero que se aplica a cualquier ámbito de la vida. “La mayoría de mis compañeros, incluido mi jefe, consideran que no soy valido en mi trabajo”. Bien, analicemos: ¿Cuántos compañeros exactamente lo piensan?, ¿en base a qué han hecho esta afirmación? ¿Cuántos te han dicho, personalmente, que no eres valido? ….

Empiezas a desgranar y a cuantificar los hechos y resulta que un compañero de otra planta dijo que el informe que hizo podría ser más completo, teniendo en cuenta, el puesto y el cargo que tiene. Pero lo que él recibió es fruto de toda una interpretación y suposición, interpretó un comentario y lo dio por válido, le dio todo el poder, tanto es así que resulta que ha llegado a la conclusión que él no es valido, cuando en realidad se habla de que el informe es el mejorable.

Muy importante, cunado demos Feedback a alguien, tanto positivo como “mejorable” (por no decir negativo, que no me gusta), démoslo sobre el hecho y no sobre la persona. No es lo mismo decirle a tu hijo que es tonto, que decirle, para qué haces estas tonterías. El primero ataca a la persona, el segundo al hecho.

Estos días estoy dando en mis RRSS tips sobre el poder de la palabra. Pequeñas distinciones que pueden hacer que tus conversaciones sean mucho más productivas.

Sígueme y cualquier consulta dime

Gracias por leerme 🙂

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