Así se sintió cuando se cortó la conversación con su hija por un llamado de teléfono y finalizado éste el Conductor del autobús le dijo: “Disculpe, puedo decirle algo? No he podido evitar escuchar la conversación con su hija y quedarme prendido de la misma. La felicito: que hija que tiene, que dialogo enriquecedor, cómo ha podido ella hablar y contar lo que le pasa y saber distinguir que a pesar de que le parecía injusto una actuación de su maestra y que le generaba una emoción fea y que lo primero que le pasaba por la cabeza era faltarle el respeto, la niña sabía que no lo podía hacer, por no saber cómo gestionarlo. Más increíble aún es cómo usted le ha hablado, le ha animado a que diga siempre lo que piensa, con respeto y cariño. Que nunca se guarde algo que quiere decir, que las cosas dichas bien por muy negativas que parezcan, no pueden hacer daño. La felicito, por la capacidad de su hija al hablar -no llega a diez años- y porque usted ha estado brillante”. A la madre le caían las lagrimas y agradecía al Sr. Conductor las palabras que le acababa de decir, simplemente le dijo: “me ha emocionado, es un trabajo duro, pero para mí mis hijos son personas y no tienen que tener miedos por decir lo que sienten. Es un trabajo arduo, pero es el mejor trabajo”.
Es tan importante que los niños aprendan a decir lo qué sienten y que nosotros adultos les enseñemos a que pueden y deben hacerlo, por su bien! porque es un aprendizaje, porque no tienen que tener miedo a expresar algo que no les gusta. Tenemos que enseñarles a qué con amor, sin insultos, sin gritos, con respeto… todo se puede decir. Muchas veces decimos que se pierde la razón por las formas no por el contenido. Qué bueno que ellos puedan aprender desde pequeños que así es como tienen que obrar, porque el día de mañana se encontraran, un amigo, pareja, compañero, jefe, hijo… que en un momento dado le genere un conflicto, la ventaja que tendrán es que ya están entrenados a ser asertivos, porque más que entrenados es su manera de ser y es la que les va a permitir decirles lo que les pasa con lo que les están haciendo o diciendo.
Ester Echeverría


Los niños deseosos de olvidarse de los libros, deberes, extraescolares… y los padres pensando qué hacer con ellos porque todo el día en casa, las tablets, juegos electrónicos, tele… y seguimos trabajando, esperando las vacaciones porque “ya no damos más”.

Colegio nuevo, mucho mejor: por su amplitud, por su naturaleza, por el cuadro docente… Todo pinta bien! aunque a veces puede resultar que ir a la escuela puede ser lo mismo que ir a la jungla y por lo tanto buscar todos los recursos para sobrevivir en ella. Hay niños que sufren acoso por parte de algunos compañeros, que muchas veces queda justificado como “pequeños incidentes”. Pero realmente, para el niño que lo vive ¿qué es?

Hoy, después de un fin de semana intenso, tengo que decir que no podría definir en qué momento de mi vida estoy. ¿Os ha pasado alguna vez? ¿Os habéis planteado cuán felices sois o estáis?
Llegó Carnaval y con él alegría, risas, fiesta, baile…. Somos capaces de ponernos un buen disfraz y salir a la calle, es más nos metemos tanto en la piel de nuestra caracterización que nos encanta.




